Que en Artio confiemos en las propiedades del agua de mar para la elaboración de nuestros productos no es casualidad. Y es que su composición la convierte en el ingrediente perfecto para hidratar, mineralizar y cuidar nuestro cuerpo.  En el post de hoy, recurrimos a la ciencia para explicarte sus características y cuáles son los beneficios del agua de mar para la salud.

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Agua de mar y ciencia: las investigaciones de René Quinton

En 1897, el biólogo francés René Quinton demostró las similitudes existentes entre la composición mineral del agua de mar, nuestro medio interno y el plasma sanguíneo. No se detuvo ahí, si no que realizó diversos experimentos científicos en los que demostró la eficacia de los tratamientos con agua de mar para tratar diversas carencias y dolencias del cuerpo humano. Sus estudios y conclusiones fueron recogidos en su libro “Eau de mer, milieu organique”, (Agua de mar, un medio orgánico) publicado en 1904.

Como veremos en este artículo, demostró que el plasma marino isotónico, gracias a su riqueza en elementos solubles vitales, es el fluido fisiológico de los seres vivos. Esto explicaría por qué el agua de mar es beneficiosa para la salud.

 

René Quinton

René Quinton nació el 15 de diciembre de 1866 en Chaumes, Francia, hijo de un médico y alcalde de la ciudad. Una supuesta fatalidad, el contraer tuberculosis, se convirtió en realidad en una bendición para su inquietud por aprender y dejar un legado inigualable que perdura por décadas y décadas.

Enfermo de tuberculosis, se trasladó una temporada a vivir junto al mar. Al curarse, empezó a investigar sobre las propiedades y bondades del agua de mar. Descubrió que la composición química del agua del mar es muy semejante a la del medio interno y la sangre de los vertebrados, retomando así los trabajos del célebre fisiólogo Claude Bernard. De esta forma nació el célebre “Plasma de Quinton”, también llamado “Plasma marino”, “Ocean plasma”, “Suero marino” o “Suero de Quinton”, consistente en agua de mar isotónica, o sea agua de mar rebajada su salinidad con agua dulce.

 

El Plasma de Quinton o Plasma Marino

Para comenzar, vamos a ver de manera sencilla la diferencia entre isotónico e hipertónico.

Agua de mar hipertónica

Se dice que un líquido es hipertónico cuando la concentración de sales es superior a 9 gr por litro. Este es el caso del agua de mar pura, que tiene una concentración de 36 gr de sales por litro. El agua de mar hipertónica tiene aproximadamente cuatro veces el contenido de sales del agua de mar isotónica.

Agua de mar isotónica

Se trata de agua de mar mezclada con agua dulce en proporción 1 a 3. Presenta una concentración de sales minerales equivalente a la que tienen las células del organismo humano (unos 290 mOsm/l) y que, a su vez, se corresponden con una concentración de sales de 9 gramos por litro de agua, es decir, la misma concentración que contiene un litro de sangre. Este es el llamado “Plasma de Quinton”, debido a la sorprendente similitud entre el agua de mar isotónica y los fluidos corporales, en particular la sangre.

 

Los experimentos de Rene Quinton

En 1897, Quinton presentó en el Laboratorio de Fisiología Patológica del Collège de France (una de las instituciones francesas más reputadas actualmente dividida en cinco departamentos: ciencias matemáticas, ciencias físicas, ciencias naturales, ciencias filosóficas y sociológicas, y ciencias históricas, filológicas y arqueológicas) los primeros estudios que demostraban que la sangre puede sustituirse con agua de mar dada la similitud de su composición bioquímica.

Según cuenta André Mahé en su libro «El secreto de nuestros orígenes» (1962) (reeditado en 1999 con el título El plasma de Quinton) el investigador francés extrajo a través de la arteria femoral de un perro de 10 kilos toda su sangre –tardó 4 minutos- e inmediatamente después le inyectó agua de mar; exactamente 532 centímetros cúbicos a 23º C para lo que necesitó 11 minutos.

A pesar de que el desangramiento total del animal debería haberle llevado a la muerte porque la falta de sangre hizo que durante varios minutos sus tejidos no recibieran oxígeno (cerebro incluido) y perdiera nutrientes, el animal se recuperaría por completo.

El primer día el perro permaneció tumbado e inmóvil, pero a las 48h empezó a corretear a pesar de que apenas tenía 2.900.000 glóbulos rojos cuando antes de ser desangrado tenía 6.800.000. El tercer día empeoró, la herida se infectó, supurando y le subió la temperatura a 40º C, siendo su estado preocupante. Al cuarto día, sin embargo, comenzó a mejorar constatándose que había aumentado en su sangre tanto el número de glóbulos rojos y blancos como la hemoglobina. Esa misma tarde ingirió ya 400 gramos de carne mejorando a partir de ese momento rápidamente.

“El restablecimiento fue rápido –explicaría Mahé- Al octavo día sus manifestaciones de alegría llegarían a ser incluso exageradas a pesar de que apenas comenzaba a mover las patas; exceso de vivacidad que se acentuaría en los siguientes días”. En 1902, cinco años después, el perro -al que se había llamado Sodio en recuerdo del experimento- falleció en un accidente.

René Quintón estudió los beneficios del agua de mar en la salud

Sus conclusiones: la sangre se puede sustituir por agua de mar

Satisfecho con los resultados Quinton repetiría sus experimentos con otros perros. Es más, iría más allá al inyectar a un perro de apenas 5 de kilos ¡3 litros y medio de agua de mar! en apenas 50 minutos, de forma que a los riñones no les diera tiempo a eliminarla y su organismo se transformara en “una masa de agua marina”. Sin embargo, a pesar de la dramática reacción inicial que sufrió (trastornos funcionales, ralentización cardiaca y abolición del reflejo corneal) Quinton contaría que al undécimo día “el animal, enteramente repuesto, mostraba una alegría y exuberancia extremas a pesar de haber permanecido cinco días en los sótanos. Y su peso no había variado, volviendo a ser de 5 kilos”.

 

Los glóbulos blancos sobreviven en agua de mar

En un tercer grupo de experimentos Quinton conseguiría demostrar que los glóbulos blancos, tan delicados que son incapaces de sobrevivir en un medio artificial, sí sobreviven en cambio en agua de mar. Para ello experimentó con glóbulos blancos de un pez (concretamente de una tenca), de un batracio (una rana), de un reptil (un lagarto) y de tres mamíferos: conejo, perro y ser humano. Lo que hizo fue simplemente extraer sangre de cada especie y diluirla en agua de mar. Y en todos los casos los glóbulos blancos bañados en agua de mar se mantuvieron vivos y con todas sus propiedades.

Porque el agua de mar no es simplemente “agua salada”: contiene los 118 elementos de la tabla periódica en su forma orgánica y biodisponible. De hecho, su composición es similar a la del líquido extracelular y se trata por tanto de un auténtico suero fisiológico natural concentrado capaz de satisfacer totalmente las necesidades minerales de las células en todos los seres vivos de la escala animal y humana.

 

El agua de mar refuerza el medio interno

Por todo ello, tras constatar esa similitud del agua de mar con el medio interno humano, Quinton probó el agua de mar isotónica -la que tiene la misma concentración de sales que el suero de nuestra sangre (9 gramos por litro)- en pacientes terminales inyectándosela directamente en vena. Una práctica que modificaría rápidamente sustituyendo el agua destilada (muy ácida) por agua de manantial filtrada. Como sustituiría igualmente la vía intravenosa por la subcutánea.

Similitudes entre el agua del mar y la sangre

El agua de mar: remedio para mejorar la salud de enfermos terminales

En la Seguridad Social de Francia

Terminado su protocolo de actuación éste empezaría a aplicarse con notable éxito en hospitales, asilos y servicios de París, Mouleaux, Lalesque y Festal tratándose así a pacientes con gastroenteritis infecciosa, sífilis, tuberculosis y muchas otras patologías que se superarían completamente o mejorarían de forma notable. Quinton experimentaría asimismo con suero fisiológico, pero pronto lo desecharía al constatar que los resultados con agua de mar eran más rápidos y efectivos. El éxito sería tan notable que en 1903 el uso del plasma marino de Quinton sería reconocido por la Sanidad francesa. Más tarde, fue el primer producto definido como medicamento por el estatuto de 1942. Y, es más, la Seguridad Social gala decidiría costearlo hasta 1982 (1).

Quinton tenía claro que, para vencer a la enfermedad, todo lo que había que hacer era reforzar el medio interno de la persona, que no deja de ser esencialmente agua de mar isotónica. Por eso nuestros fluidos internos son salados: orina, sudor, lágrimas… Al tomar agua de mar nuestro medio interno recupera su poder. Y en un medio interno correcto ya no hace falta perseguir a los microbios nocivos, porque allí ellos simplemente no pueden prosperar. El suero marino da fuerza biológica a la célula para oponerse a la mayoría de las enfermedades.

Finalmente, con sus investigaciones, Quinton había conseguido demostrar los beneficios del agua de mar en la salud.

 

Actualización de los experimentos de René Quinton

En 1974, en el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Laguna (Santa Cruz de Tenerife) (2), se llevaron a cabo experimentos similares a los de Quinton con agua de mar isotónica en diez perros, bajo los Protocolos de La Comunidad Europea. Los animales fueron recogidos de la vía pública en deficientes condiciones de salud para constatar que la sangre se puede sustituir por agua de mar isotónica.

Los resultados fueron satisfactorios y los perros se recuperaron totalmente. Con ello se demostró que el agua del mar que contiene los 118 elementos de la tabla periódica, es una alternativa al suero artificial. El trabajo fue titulado “Experiencias de utilización de plasma marino como sustituto de la sangre”.

En diciembre del 2003, en la misma Universidad de La Laguna, se practicaron el desangrado de diez perras. Se les trasplantó esta vez agua hipertónica como plasma sanguíneo, 50% de agua de mar con 50% de agua de manantial. El resultado no fue diferente, recuperándose todas sin ningún inconveniente, simplemente tardando algunos días más que cuando se inyectaba agua de mar isotónica.

Las conclusiones de Quinton nos llevan a comprender que los organismos propios de la vida animal son verdaderos acuarios marinos en las que las células que lo constituyen, continúan viviendo en las mismas condiciones en las que se encontraba la célula primitiva. Los investigadores de la Universidad de La Laguna, corroboraron en sus conclusiones (tanto en la primera como en la segunda serie de experiencias) el valor del plasma marino para reemplazar plasma sanguíneo con notables ventajas respecto al suero fisiológico, así como su indudable valor terapéutico, reflejado en la recuperación de las afecciones que sufrían los perros sometidos a los experimentos que se han descrito.

Fuente: Revista Discovery Salud número 161.

 

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(1) Hasta 1982 el suero de Quinton se usó en Francia como inyectable, tanto por vía subcutánea como intravenosa. Es más, el propio Vademecum francés explicaba que podía utilizarse en clínicas y hospitales en lugar del suero fisiológico e incluso como sustitutivo de la sangre. A partir de ese momento dejó de poder hacerse porque las nuevas normas aprobadas en Europa exigían unas especificaciones de fabricación que el laboratorio allí instalado no cumplía. Opinión de Carlos Enrique Álvarez González -científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recogidas en el número 161 de la revista Discovery Salud.

(2) Los investigadores que realizaron los experimentos en 1974 son: Juan José Gómez Rueda -miembro del Centre International de Recherches Biologiques de Genéve-Paris y representante en Europa de la Cruz Roja mexicana-, M. Moré Ocaña -catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga-, G. González Hernández -médico especialista en Endocrinología-, F. Pinedo González –veterinario-, C. González García -Jefe de Servicio del Laboratorio del Hospital Universitario de Canarias-, A. Milena Abril -catedrático de Fisiología en la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la tinerfeña Universidad de la Laguna-, C. J. González Gil -ingeniero agrícola del Departamento de Ingeniería, Producción y Economía Agraria de la Universidad de la Laguna- y Carlos Enrique Álvarez González -científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).